Cucharas con curcuma

La cúrcuma, una nueva panacea

Para el dolor, la inflamación, la memoria, el rendimiento, ¿Incluso coadyuvante en el cáncer…? ¿Será la nueva panacea?

La cúrcuma está hoy en día en boca de todos, es trending topic en las redes y la nueva moda de naturopatía. Pero, ¿realmente lo sabemos todo sobre la cúrcuma? ¿Es todo cierto?

¿QUÉ ES LA CÚRCUMA?

La cúrcuma, también llamada “azafrán de la Índia”, es la raíz de la planta Curcuma Longa, de la familia de las Zingiberáceas (como el jengibre, otra nueva tendencia). Este rizoma se caracteriza por su ramificación, aroma y vibrante color naranja intenso. La responsable de éste es la curcumina, el principal activo, un polifenol que se encuentra entre un 2 y un 5% en la raíz.

Para comprender su actuación, en primer lugar, un breve repaso de la inflamación: es un proceso local o generalizado, que se debe a un agente nocivo externo o interno. Se desencadena por la liberación celular de moléculas marcadoras como citocinas, óxido nítrico, radicales libres de oxígeno, entre otros. La curcumina inhibe uno de estos mediadores principales: el factor nuclear kappa B, quien está implicado no solo  en la inflamación, sino también en los procesos invasivos de proliferación y metástasis neoplásica, y promueve otras enfermedades como la diabetes, osteoporosis, asma, etc.

¿Quiere decir esto que la cúrcuma trata el cáncer, la diabetes, y otras enfermedades? 

Aunque controlando los niveles de marcadores inflamatorios, se inhibirán los procesos a los que éste daba lugar, estas enfermedades son procesos multifactoriales y necesitan de otros tratamientos. Pero la curcumina, además, es capaz de disminuir los factores de estrés, y aumentar los antioxidantes celulares como la catalasa. Podemos afirmar entonces, que es excelente en el tratamiento de procesos inflamatorios crónicos articulares y musculares. Y podría ser de ayuda como coadyuvante en quimioterapia y radioterapia, por tener acción pro-apoptosis y anti-metastásica.

Además, sus características antiinflamatorias y antioxidantes la convierten en una gran aliada para los deportistas de alto rendimiento, ya que frena el aumento de la inflamación y el daño muscular post-ejercicio. Lo consigue mediante la disminución del enzima creatinina quinasa, cuya presencia en sangre sirve de marcador del daño muscular producido en el entrenamiento. Como consecuencia, acelera la recuperación, tanto si se toma antes, a modo de preventivo, como después del ejercicio intenso.

Otra actividad de la curcumina es la capacidad de mejorar la función del endotelio vascular, ya que fomenta la formación de óxido nítrico en vasos sanguíneos, donde no es tóxico como lo era en las células, sino un buen vasodilatador.

Sus propiedades antioxidantes la hacen idónea para otros muchos usos, como hepatoprotectora, ya que aumenta la producción de bilis y sirve de detoxificante, sobretodo personas que han seguido tratamientos quimio o radioterápicos; y también es neuroprotectora. En este caso, es porque la curcumina es una de las pocas sustancias privilegiadas de atravesar la barrera hematoencefálica. Esto implica que puede actuar directamente en las neuronas de dos formas. Primero, disminuyendo la producción de proteïna K, una señal promotora de la degeneración. Y en segundo lugar,  mejorando las funciones cognitivas: ayuda a la memoria de trabajo, es decir, aquella memoria rápida y temporal, y el procesamiento rápido de la información; disminuye la fatiga general; y aumenta la sensación de calma. De forma que es indicada también para la memoria y la concentración.

Estudios recientes muestran que la curcumina es capaz de no solo atravesar la barrera hematoencefálica del cerebro, sino que también la hematoretinal, y que en ambos lugares, se une a las placas beta-amiloides, muy conocidas por su directa implicación en la enfermedad de Alzheimer. Por si fuera poco, la curcumina es un pigmento con características fluorescentes y puede ser detectada, de manera que podría representar un avance en el desarrollo de técnicas de diagnóstico no invasivas para la detección precoz de la enfermedad de Alzheimer.

Tantas aplicaciones, incluso un posible avance en diagnóstico… Pero, ¿es todo bueno?

En realidad, no. Los polifenoles como la curcumina son insolubles en agua, lo que los hace inestables en sangre, además de serlo en el intestino, donde se desnaturalizan y pierden la actividad. En definitiva, la absorción de la curcumina es muy baja. A esto se le suma una rápida velocidad de metabolización en el hígado (inactivándola por conjugación con glucorónido y otras moléculas) y excreción en nuestro organismo. Una lástima…

Muchos laboratorios han intentado aumentar su biodisponibilidad, quien no ha oido hablar de su combinación con pimienta? Y la micronización de la cúrcuma en partículas mucho más pequeñas para que atraviesen mejor las barreras biológicas? Liposomas, fitosomas, nanopartículas… y así un gran etcétera, pero no es suficiente…

La piperina, el activo de la pimienta, aumenta la permeabilidad estomacal, es decir, sí consigue mejorar la asimilación de curcumina, pero la absorción es en forma de pico: llega a un máximo en sangre a los 4-5 min y desaparece rápidamente a las 2-3horas (y es que en farmacocinética, todo lo que se absorbe muy rápido, se elimina muy rápido también, es proporcional). En conclusión, la asociación no es tan buena como parece. La piperina aumenta la asimilación pero no retarda la metabolización ni la eliminación de la cúrcuma. Buscamos algo que consiga las dos cosas.

La micronización es otra opción que se formula con altas concentraciones de polisorbato 80, un excipiente sintético que, igual que la piperina, pueden estar contraindicados en personas con inflamaciones o problemas intestinales, ya que sus acciones agudizaran el problema.

En cualquiera de las fórmulas anteriores se necesitan dosis muy altas de curcumina (unos 4 o 5 gramos al dia), ya que la biodisponibilidad va a ser mínima. En cambio, en nuevas formulaciones con tecnología SLCP, la semivida de la curcumina activa en el organismo aumenta muchísimo, siendo necesarios tan solo 400 miligramos al día.

Esta nueva tecnología ha conseguido formar gotas de curcumina, envueltas de dos capas: la lecitina, soluble en agua y lípidos, para mejorar la absorción; y el ácido esteárico, que proporciona estabilidad a la cúrcuma evitando que sea eliminada. Este complejo hace que desde el intestino, la curcumina no se absorba en sangre, sino que se asimile como las grasas, a través del sistema linfático, consiguiendo un perfil de concentración en sangre mucho más estable, sin picos, es progresivo y duradero.

En resumen, la cúrcuma tiene múltiples aplicaciones y grandes expectativas hoy en día, pero es necesario recordar que no importa la cantidad consumida, sino la cantidad realmente biodisponible.

En consecuencia, Optim Curcuma (Longvida) es un innovador producto con la tecnología SLCP, una formulación más asimilable, sin gluten, sin lactosa y totalmente vegana, recomendada por Farmacia Coliseum.

Artículo redactado por Paula Luque,

Licenciada en Farmacia en la UB.