ACEITES ESENCIALES PUROS

Los aceites esenciales puros son la herramienta principal de la aromaterapia, siendo cada uno de ellos un concentrado de sustancias activas con origen en diferentes especies botánicas, diferenciándose por sus cualidades terapéuticas y olfativas. Es muy importante buscar siempre la mayor calidad. Si sus características no cumplen con ciertos parámetros nos arriesgaremos a no obtener el efecto buscado, o incluso a padecer efectos nocivos.

Especificaciones de los tipos de aceites esenciales 

Cuando la finalidad de estos sea terapéutica o simplemente, su uso sea continuado, tendremos que comprobar que sean:

Identificados correctamente

En el etiquetado tiene que constar la especie botánica y, si es necesario, su variedad. Esto debería estar siempre indicado en latín, que es el idioma oficial para nombrar las diferentes especies.

Puros

La composición tiene que ser 100% el aceite esencial de la planta correspondiente.

Quimiotipados

Hay especies que según las condiciones en las que se cultivan, viven y se recolectan, tendrán una variabilidad significativa en cuanto a su composición química. En estos casos tendrá que especificarse el quimiotipo en el envase, ya que de este dependerá el efecto que obtendremos. Sabremos de cual se trata porque indicarán la molécula principal presente en el aceite esencial, frecuentemente precedido por las siglas QT. También podemos encontrar las siglas AEQT (aceite esencial quimiotipado). Ejemplos destacables son el tomillo común y el romero.

Ecológicos

No es obligatorio, pero será un plus de pureza, ya que evitaremos la exposición a agroquímicos derivados de los cultivos convencionales.

En Farmacia Coliseum encontrará la mejor calidad. Solo trabajamos con laboratorios que nos pueden garantizar estas características primordiales, siendo siempre un punto prioritario para nosotros.

¿Cómo se usan estos aceites terapéuticos?

Después de este primer paso de selección, tendremos que informarnos de cómo usar cada uno de ellos de forma efectiva y segura, ya que su uso directo es poco común. Normalmente, se deben mezclar previamente con diferentes bases para poderlos usar sin peligro. Principalmente se mezclan con aceites vegetales, decantándonos siempre por los que se hayan obtenido de la primera presión en frío del fruto o semilla correspondiente, aunque también podremos usar cremas, geles, pomadas, u otras bases según la finalidad. Para mezclarlos con agua, al no ser miscibles, deberemos siempre usar un coadyuvante para que la mezcla sea homogénea.

En cuanto a sus propiedades terapéuticas y cosméticas, utilizando la gran variedad existente de aceites esenciales, podremos componer mezclas únicas para nuestros problemas de salud y fabricar de forma personalizada nuestros propios productos cosméticos. Existe un sinfín de posibilidades, y como apoyo para nuestras creaciones también tendremos bibliografía científica, pero a la vez muy didáctica, sobre aromaterapia y sus posibles aplicaciones con ejemplos prácticos para poder disfrutar de todo su potencial de forma fácil y segura.

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