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ARNICA MONTANA es un remedio clásico de la materia médica homeopática caracterizado por una sensación general de magulladura, como si todo el cuerpo estuviera golpeado. Se destaca en cuadros posteriores a traumatismos, conmociones y fatiga intensa; los síntomas empeoran con el menor contacto y mejoran acostado con la cabeza baja.
Tradicionalmente se emplea en contusiones, golpes, conmociones, dolores musculares y sensación de cuerpo magullado; en agotamiento físico y nervioso tras esfuerzo; en equimosis y hemorragias secundarias a traumatismo; en insomnio agitado después de shock. La selección responde al cuadro global del enfermo según la materia médica.
Ante traumatismos importantes o hemorragias intensas consulte con un profesional sanitario; no sustituir atención médica urgente. Según la materia médica, el empleo EXTERNO de ARNICA está contraindicado en presencia de heridas abiertas, debiendo optarse por Caléndula o Equinácea; siga siempre el etiquetado y consejo farmacéutico.
En la materia médica clásica ARNICA MONTANA alivia la sensación de magulladura y la tensión muscular, favorece la absorción de extravasados y reduce la hipersensibilidad al tacto; actúa sobre la postración física y moral tras traumatismos y contribuye, según el cuadro, a evitar supuración y favorecer la resolución de contusiones.
Fuente de referencia: Vannier, Léon. Compendio de materia médica homeopática. Obra clásica de la homeopatía tradicional. Consultar PDF .
Cómo tomarlo: colocar los gránulos debajo de la lengua y dejar que se disuelvan. No masticar.
Dosis habitual: 5 gránulos por toma.
Frecuencia habitual: 1–3 veces al día (en procesos agudos puede ser más frecuente al inicio, según indicación).
Tubo doble de gránulos homeopáticos, con unos 75–80 gránulos por tubo (4 g).
Elaborados con sacarosa como base.
Reseña sobre ARNICA MONTANA 8 DH (8DH) TUBO DOBLE GRANULOS 4 GR IBERHOME